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Tiburón. 50 años de una obra revolucionaria

50 años han pasado desde el estreno de Tiburón, largometraje que cambiaría la manera de estrenar las películas de corte más comercial. Dirigida por Steven Spielberg y con música de John Williams, Tiburón repetiría el efecto que consiguió Psicosis en su estreno. Si en la obra de Hitchcock la gente le entraría miedo a meterse en una ducha, con Tiburón sería el ir a la playa y meterse en el agua.

Con un rodaje desastroso y lleno de impedimentos, el resultado fue espectacular. La cultura del blockbuster veraniego nació con esta obra, un referente del Nuevo Hollywood y la consagración de Spielberg, director que trazará el camino a seguir durante los míticos años ochenta.


Cartel de la película Tiburón

Sinopsis


Una serie de ataques de un tiburón asolan a la pequeña población de Amity island. Martin Brody, el sheriff de la localidad quiere cerrar las playas pero el alcalde se niega porque la llegada de la temporada de verano y la llegada de turistas son el principal motor económico del pueblo. Con la ayuda de un biólogo y un curtido marinero, Brody irá a capturar al escualo.


Historia real


La novela escrita por Peter Benchley está inspirada en un suceso real, unos ataques de tiburón que sucedieron en Nueva Jersey en 1916, y que tuvo un estimable telefilm en 2004: 12 días de terror.


12 days of terror
Carátula de la película que cuenta la historia real

Reparto


  • Rob Scheider............ Sheriff Brody

  • Robert Shaw............. Sam Quint

  • Richard Dreyfuss...... Matt Hooper

  • Lorraine Gary........... Ellen Brody

  • Murray Hamilton....... Larry Vaughn


Director


Steven Spielberg es uno de los grandes nombres de la industria del cine y de Hollywood. Director capaz de conectar con el público gracias a su ágil manera de contar historias, sencillas en apariencia pero llena de sentimientos que conmueven a la audiencia. Su época gloriosa fue la década de 1980, y que creó una manera de hacer películas, el Método Amblin, su productora y referencia del cine de esos años.


Figura capital del Nuevo Hollywood, su manera de rodar y su amistad con otros grandes directores de esa etapa, como Brian de Palma, Francis Ford Coppola o Martin Scorsese, le haría ganar un enorme poder de autonomía e influencia. Al no ser tan dado a los excesos como los directores mencionados, su lugar en la industria ha sido estable durante toda su carrera y no se resintió cuando la industria volvió a cambiar después de la implosión dicho Nuevo Hollywood.


El club de los barbudos
El club de los barbudos

Director de enormes películas, ha jugado con todos los géneros siendo director o productor, saliendo exitoso en casi todos.


Impresiones


Más allá de sus virtudes como obra cinematográfica, que hizo de la necesidad una virtud, Tiburón cambió la manera de estrenar las películas, originando el Blockbuster moderno, esto es, aquella película que se estrena con fines recaudatorios en fechas clave para su éxito en multitud de sitios a la vez. Esta costumbre, al principio, se le daba a aquella obra de un nivel más bajo, menos prestigioso, pero esta infravalorada táctica utilizada primero en El Padrino y después con Tiburón cambió esta estrategia, que no ha variado mucho en estos cincuenta años.


Es sabido el rodaje tan complicado y atropellado del largometraje. Un guion que se reescribía durante la filmación; el animatronic del tiburón que nunca funcionó como debía y el salir de la fecha de finalización prevista aumentó el presupuesto de cuatro millones a nueve. Pero el resultado fue asombroso: al tener una ligera libertad en el guion, los actores improvisaron algunos diálogos, siendo la frase “necesitaremos un barco más grande”, dicha por Rod Scheider, el protagonista, una de las que ha calado en la cultura popular. El mal funcionamiento del tiburón hizo que la música generase la tensión, haciendo que el animal fuese una amenaza invisible para los personajes, con el público consciente del peligro gracias a las ya míticas notas musicales que se le atribuyeron al animal. John Williams escribió una banda sonora inmortal y con su colaboración con Spielberg llevaron las riendas de la década de los ochenta, siendo los que marcaron el camino sobre cómo hacer películas que llenaran las salas.


Bruce, el animatronic que no funcionaba
Bruce, el animatronic que no funcionaba

Yo recuerdo que la primera vez que vi Tiburón fue por La 2 de Televisión Española, en uno de sus ciclos temáticos. Emitieron esta y su consistente secuela y para un crío fue una experiencia gratificante y a la vez nerviosa, con sus escenas de gente metida en el agua y a lo lejos, en el horizonte, la aleta del animal que salía a la superficie. Como pasó con Psicosis, hubo un pánico a meterse en las aguas de las playas. Una manera de vivir el cine que se está perdiendo.


Los manierismos marca de la casa Spielberg está presentes. Un costumbrismo y una oda a la familia que ha ido desarrollando en su obra empiezan aquí. La escena de Brody frustrado porque no sabe cómo lidiar con el peligro que representa el escualo hace una pausa cuando se pone a jugar con su hijo, dándole un respiro al personaje y a la historia, pudiendo disfrutar de su familia mientras su esposa lo observa. Estos momentos Spielberg se darán muchas veces, formando parte del lenguaje del director, que lleva a sus películas una idealización de la familia que no tuvo cuando era un crío. La sabia utilización de la banda sonora le dio una nueva dimensión a la música de cine, haciendo que tuviera una presencia mayor y sabiendo cuándo ponerla para lograr su fin.


La manera de utilizar al tiburón ya estaba en una película anterior del realizador, El diablo sobre ruedas, película destinada a la televisión pero que se llevó a cines por la calidad que el director le supo dar. El camión que persigue al protagonista de la historia está mayormente en segundo plano, con unas apariciones en escena que suben la tensión. El peligro que representan el camión y el tiburón no tiene que estar necesariamente en un primer plano y durante todo el metraje, sino que al estar latente y revoloteando aumentan el suspense.


Necesitaremos un barco más grande
Necesitaremos un barco más grande

Las interpretaciones están a un gran nivel. El trío protagonista están perfectos en sus roles, destacando a Robert Shaw como el veterano cazador de tiburones, donde se roba la escena cada vez que aparece y con un monólogo genial. La camaradería y respeto que se tienen se muestra muy bien, haciendo que el tercer acto, con ellos tres solos en un barco buscando al tiburón, sea un brillante ejercicio de suspense en una sola localización.


Esta obra generó tres secuelas, cada cual de inferior calidad: una segunda parte en la que repite Scheider como el sheriff, y con Williams creando otra magnífica banda sonora; una tercera parte que está ambientada en un parque acuático submarino y que utilizó la técnica del 3D que estaba en boga esos años; y una cuarta y última donde vuelve la esposa de Brody. También hay que señalar que los italianos hicieron una tercera parte apócrifa para aprovecharse del éxito de la franquicia: Tiburón 3 (el último tiburón).


Tiburón 3, secuela de explotación
Carátula de la secuela robada con el 3 bien visible

50 años de Tiburón, obra que rompió la manera de estrenar largometrajes y catalizadora de un propio género de películas, la sharkxploitation, obras donde hay tiburones de cualquier tipo: de dos cabezas, de tres cabezas, tiburones fantasmas, mecánicos o alterados genéticamente, haciendo que sean más rápidos o mezclados con otros animales, etc. O la propia saga Sharknado, donde los tiburones están dentro de tornados. Hay más películas de tiburones que de otros animales.


Obra maestra que cambió las reglas del juego

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