75 años de Rashomon. La verdad oculta
- Ismael Martin
- 11 jul
- 7 Min. de lectura
Este año se cumplen 75 años del estreno de una de las películas más influyentes de la Historia del Cine, que creó una nueva etiqueta a esta manera de contar historias que recibe el nombre de su título. La carrera del director empezó a tener prestigio a raíz de este largometraje y con una repercusión internacional, haciendo que el cine realizado en Japón saliera de circuitos minoritarios y el gran público apreciara de esta narrativa tan particular. La entrada de hoy es para celebrar el aniversario de Rashomon, dirigida por Akira Kurosawa, figura clave del cine.

Sinopsis
Siglo XII. En las puertas de Rasho se reúnen un leñador, un monje y un peregrino para resguardarse de una fuerte tormenta. Esperando a que amaine el tiempo, el leñador y el monje le contarán al peregrino un juicio de asesinato del que fueron testigos. Un bandido viola a una mujer y asesina al marido de esta. Durante el juicio, veremos el punto de vista de cada uno de ellos, haciendo que la verdad quede difuminada al contar versiones muy diferentes entre sí.

Equipo técnico y artístico
Akira Kurosawa ya era un director importante en la industria del cine japonesa. Empezando por las labores más inferiores, como narrador en la etapa del cine mudo y asistente de director, su debut como director fue con La leyenda del gran judo, película de artes marciales que obtuvo un enorme éxito, que dio pie a una secuela también dirigida por Kurosawa. Con la Segunda Guerra Mundial en su apogeo, algunas películas de Kurosawa eran de corte propagandístico. Con la derrota de Japón y Estados Unidos ocupando el país, las películas de Kurosawa sufrieron la censura, utilizando metáforas para contar la situación de Japón. Y el estreno de Rashomon en el Festival de Venecia, ganando el León de Oro y más tarde el Oscar a Mejor Película Extranjera, hizo que Kurosawa ganara estatus y reconocimiento internacional. También al comienzo de una etapa gloriosa dirigiendo grandes películas. Akira Kurosawa no es solo un director de películas de samuráis, sino que su aportación al cine Noir es capital para el desarrollo del subgénero.
En el apartado actoral tenemos a Toshiro Mifune, actor que hizo con Kurosawa varias obras maestras como Los siete samuráis, El ángel ebrio o Yojimbo; Takashi Shimura, actor fetiche del director, ya que participó en 21 de las 30 películas de la carrera del realizador, y protagonista de Vivir, poderoso drama donde Kurosawa habla sobre la vida y el uso que hacemos de ella. Machiko Kyo ganó varios premios a mejor actriz por su rol de esposa con intenciones ambiguas y el veterano Masayuki Mori también participó en varios largometrajes del director.
Toshiro Mifune................... Tajomaru, el bandido
Takashi Shimura................. Kikori, el leñador
Machiko Kyo....................... La esposa
Masayuki Mori..................... El esposo
Minoru Chiaki...................... El monje
Kichiijo Ueda....................... El peregrino
Mis impresiones
La puerta de Rasho fue la más grande de las dos puertas de Kioto. Construida en el siglo VIII fue decayendo en importancia y en el siglo XII era refugio de ladrones, donde se tiraban cadáveres y se abandonaban niños.
La elección de este emplazamiento para la película no es algo al azar, ya que tanto literal como figuradamente esta localización sirve para los intereses del largometraje.
Rashomon juega a varios niveles. Uno es el más sencillo, donde se cuenta la historia de un juicio a través de varios testimonios para dilucidar la verdad del suceso. Y la otra es la alegoría que representan los personajes y el entorno, acabando por la tesis que propone la trama: ¿qué es la verdad? ¿Se puede llegar a ella? ¿Hay una sola o la verdad no se puede descubrir porque el hombre la distorsiona?

La verdad la cuentan los protagonistas del suceso, el leñador y el monje, como testigos y asistentes al juicio, se la trasmiten al peregrino. Ya la verdad se ha diluido, primero porque los testigos y los implicados han ofrecido diferentes versiones, exagerando u omitiendo detalles que otros han contado de distinta manera, y segundo porque el peregrino escucha de modo indirecto el juicio, lo que conlleva a más distorsiones.
La estructura de la película se sustenta en los flashbacks que relatan los personajes. Algo que se ha utilizado en el cine anteriormente, como por ejemplo en Perdición, obra maestra realizada por Billy Wilder en 1944. Lo que la diferencia es que los narradores son todos poco fiables. Cada versión que se cuenta ofrece una historia con pocas similitudes, donde el personaje que cuenta su versión suele cargar las tintas en los otros implicados. Al no tener una versión digamos “oficial”, esta manera de contar historias se pasó a denominar “Efecto Rashomon”,
Es este enfoque de contar historias de manera subjetiva y con la percepción personal del narrador ocultando lo que puede ser cierto, influyendo e incluso tergiversando la verdad. Obras donde este efecto es palpable son Sospechosos habituales, El club de la lucha o Perdida.
Las diferentes analepsis que tiene la trama nos dan detalles de lo que sucedió y de la personalidad de los narradores que cuentan su verdad en el cuartel donde se celebra el juicio:
La primera versión es la del leñador. Un simple hombre que va a trabajar y se encuentra con varios objetos, como un sombrero de mujer, cuerdas y un cadáver, el del samurái. Huye y da aviso a las autoridades.
Después del leñador declara el monje, que dice haber visto al asesinado caminando con su esposa a lomos de un caballo, señalando que el sombrero que llevaba era el mismo que descubrió el leñador.

La segunda versión es la de Tajomaru, que ha sido capturado por un hombre que dice que lo vio caerse de un caballo. Indigado, Tajomaru dice que no se cayó, sino que después de beber agua se encontró indispuesto porque una serpiente lo mordió y tuvo que bajarse del caballo cuando fue capturado. No niega matar al hombre, sino que cuando vio el rostro de la esposa, quedó embelesado, amordazó al samurái y afirma que no forzó a la mujer, sino que esta cedió con gusto. Relata que fue ella quién lo obligó a enfrentarse al marido a un duelo a muerte, porque la vergüenza de lo que pasó no lo soportaría si siguen los dos hombres vivos. Después de un grandioso enfrentamiento, salió victorioso pero la mujer había huido.
La mujer fue la siguiente en declarar y su versión fue radicalmente distinta. Entre lágrimas declaró que sí fue forzada y que Tajomaru se burló de ella y de su esposo mientras se marchaba. Al desatar a su marido, vio que la miraba de modo despectivo y repugnante haciéndola sentir mal y le ofreció la daga con que lo desató para que acabara con su vida antes de desmayarse. Al despertar vio el cadáver con la daga en el pecho y huyó.

A través de una médium declaró el fallecido. Dijo que la esposa disfrutó del acto, que después estuvo hablando con Tajomaru, insinuándole que debía matar a su marido porque ella ya no era pura y que si lo hacía se iría a vivir con él, con una mirada de enamorada como él no había visto antes. Al dudar Tajomaru de si hacerlo o no, ella huyó. Tajomaru lo desató y escapó, el samurái se suicidó con la daga de su esposa. Cuando estaba entre tinieblas, notó que alguien le sacó la daga de su pecho.
Después de escuchar todas las versiones, el avispado peregrino nota que algo no cuadra y obliga al leñador a que cuente lo que de verdad vio y no declaró en el juicio. Cuenta que escuchó los sollozos de la mujer y, oculto, contempló todo el drama. Vio a Tajomaru de rodillas, disculpándose con ella por haber seguido sus instintos naturales, que estaba enamorado de ella y que se fuera con él, que iba a cambiar de estilo de vida. Ella dijo que como mujer no puede decidir eso y desata al marido para que la defienda. Él la rechazó, diciendo que no se iba a batir en duelo por una mujerzuela. Ella, rabiosa, les increpó sus debilidades y su cobardía por no pelear. La pelea que el leñador vio no fue tan gloriosa como Tajomaru declaró, sino dos hombres torpes y que por un descuido, Tajomaru asesina al marido. La mujer huye, Tajomaru se lleva las pertenencias y el cadáver se queda ahí.

El peregrino dice que esta versión es la más plausible pero no la auténtica verdad porque la daga que el matrimonio tienen en sus historias no está en la del leñador, diciéndole que él es igual de mentiroso que los demás. Después de robar los ropajes de un bebé que abandonaron en el templo, el peregrino huye y el leñador decide hacerse cargo del recién nacido para purgar su pecado.
La última versión del suceso puede ser la verdadera pero aún así no es la verdad, porque el leñador no cuenta lo que pasó con la daga. Una decisión inteligente y que refuerza la tesis de que una verdad única e irrebatible es imposible porque el hombre, incluso después de muerto, acomoda la historia a sus intereses.
Hay que estar muy atento a toda la parte técnica de la película. Kurosawa utiliza planos generales en el cuartel y primeros planos en los testimonios, para remarcar los puntos de vista. También utiliza los lados a los que se mueven los personajes o por donde salen de plano para decir quién es el bueno o el malo de la historia.
El bosque se ha utilizado como un medio donde todo queda oculto a la luz del sol por los árboles. Lugares tenebrosos donde el peligro está presente en cualquier lado.
El agua como siempre es usada como medio de purificación. La tormenta que cae sobre la puerta está limpiando todo el mal que ha acaecido y que estamos conociendo. Y al final, cuando la verdad auténtica sale a la luz, deja de llover. Ya el sitio ha quedado limpio.

La puerta de Rasho representa a un Japón decadente, ruinoso, donde los habitantes son ruines y mentirosos en su mayoría. Personas egoístas que ocultan sus implicaciones en los sucesos o roban a los desvalidos. El único halo de esperanza lo representa el monje, que hace que el leñador se avergüence de lo que hizo, y el bebé que encuentran a final representa una nueva generación de habitantes, desvalidos al principio, necesitados de cobijo y que el leñador acogerá en su casa como manera de redimirse y demostrar que es buena persona.
75 años de una obra maestra rompedora, atemporal y que cambia y mejora con cada visionado.




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