El cautivo. la controversia opaca una decente historia
- Ismael Martin
- 9 nov
- 4 Min. de lectura
Alejandro Amenábar, uno de los directores españoles con más proyección internacional, estrena nuevo largometraje, una ficción histórica que protagoniza uno de los mayores estandartes de la literatura universal; Miguel de Cervantes. Película de aventuras muy entretenida que aporta situaciones y detalles que no gustarán a todos.

Sinopsis
Miguel de Cervantes es capturado y llevado a Argel, donde será prisionero y cuya liberación dependerá del dinero que el Bajá Hasan pida. Con la ayuda de las historias que va relatando, va forjando una amistad con el bajá mientras maquina fugarse de la ciudad.
Reparto
Julio Peña.................... Miguel de Cervantes
Alessandro Borghi....... Hasán Bajá
Miguel Rellán............... Antonio de Sosa
Fernando Tejero.......... Juan Blanco de Paz
José Manuel Poga....... Diego Castañeda
Luis Callejo.................. Dorador/Yusuf
Roberto Álamo............ Abderramán/Alonso
César Sarachu............. Fray Juan Gil
Opiniones enfrentadas
Amenábar afronta esta historia queriendo meter las diferentes maneras con las que se ve al autor de El Quijote de la Mancha, ya que hay una infinidad de biografías y ensayos ahondando en la figura del genio, algunas queriendo ser más polémicas que otras. Y el director quiere que todas tengan su hueco, eso sí, fortaleciendo una mirada por encima de las otras.
La etapa de cautivo de Cervantes da para una película de aventuras potente. Estuvo preso cinco años y se intentó fugar cuatro veces. En el largometraje fusiona algunas, mezclando diferentes aspectos para construir una sola intentona. A la vez cuenta la rivalidad que tuvo con Juan Blanco de Paz, otro preso cohibido por la religión y que guarda bajo siete llaves su orientación sexual, o así lo insinúa el director. Esta rivalidad tiene su poso de verdad, porque Blanco de Paz es autor de una secuela apócrifa del Quijote, y con esto Amenábar idea esta relación tan confrontada.

El meollo de la cuestión y lo que ha ocasionado un aluvión de críticas negativas a la película es la relación homoerótica que mantienen Cervantes con Hasán, además de pretender contar que las relaciones entre hombres estaba más consentida y abierta en el Islam que en el Cristianismo del siglo XVI. Algo exagerado, ya que lo que se permitía era la relación entre un hombre mayor activo y un joven sumiso, como en la Grecia clásica. Todo este aperturismo me parece que es excesivo y que juega en contra de una película muy interesante y que no explota del todo el potencial que tiene la historia de Cervantes en Argel.
El poder de las historias
A través de referencias algo descaradas a la obra magna del escritor, Amenábar quiere mostrar el poderoso influjo que tienen las historias, la capacidad de estas de conseguir evadir a los presos de su situación, además de al Bajá, al cargo del cautiverio, haciendo que se interese por ese contador de historias. Gracias a esto, Cervantes consigue trazar sus planes de fuga aprovechando el interés de su captor por él y sus relatos, haciendo que en algunos momentos el personaje pueda caer antipático, pero creo que es comprensible ya que en esos años y en esa situación todo es sobrevivir a costa de lo que fuera. Cervantes me parece que está bien construido y desarrollado porque es muy humano y por ello comete torpezas pese a su inteligencia rápida que lo hace salir airoso de situaciones difíciles. No es infalible ni inamovible.
Lo mismo pasa con Hasán Bajá. Se nota que le interesa Cervantes, le da mucha manga ancha y le perdona sus intentos, pero también es un personaje pragmático, que sabe dónde se encuentra y es justo, en la medida que se puede ser justo en esa época.
Su relación es más interesada que amorosa, ya que no noté que Cervantes en ningún momento se enamorase de Hasán, al contrario que este, pero a la hora de la verdad cada uno respeta al otro.
Esto se profundiza en una historia que se va relatando a lo largo del metraje. Una historia abierta, que se cuenta sobre la marcha a raíz de las vivencias de Cervantes, que las introduce en el relato, cambiando su desarrollo cuando algún oyente le señala algún error pero con las intenciones que el autor quiere contar muy presentes. Por medio de esta historia se relata también la relación del autor con el bajá.
Gracias a las historias tienen los presos una vía de escape, algunos como oyentes y otros, como el protagonista y Antonio de Sosa, como creadores. Ese es el poder incombustible de los relatos, escapar por un rato del sufrimiento.

El elenco actoral cumple. Hay actores todoterreno como Miguel Rellán o Luis Callejo, que elevan cualquier papel; Fernando Tejero hace el rol del antagonista y sale airoso, pese a que en algún momento le salga un tic Aquí no hay quién viva; Julio Peña está correcto, como un hombre que a veces es sobrepasado por las circunstancias y Alessandro Borghi transmite bien como un hombre conocedor de su posición social y el poder que esto conlleva.
Hay que ignorar las polémicas y disfrutar de esta sólida película de aventuras




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