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Monstruo: La historia de Ed Gein. No todo vale

Tercera entrega de la serie antológica creada por Ryan Murphy acerca de criminales o asesinos relevantes. En esta ocasión presenta la historia de Ed Gein, uno de los asesinos que más ha influenciado en la cultura pop americana. Pero el guion de esta temporada es el punto más flojo del producto, haciendo aguas en todas sus intenciones.


carátula serie Monster

Sinopsis


En 1957 la policía de Plainfield irrumpe en la casa de Ed Gein, un hombre en apariencia tranquilo, debido a la desaparición de una mujer, y descubren una serie de horrores que harán que este sospechoso sea conocido como El carnicero de Plainfield. En ocho episodios veremos qué llevo a Ed a hacer sus macabras manualidades y su repercusión en la sociedad y la cultura estadounidense.


Reparto

Charlie Hunnan................................ Ed Gein

Laurie Metcalf.................................. Augusta Gein

Suzanna Son..................................... Adeline Watkins

Vicky Krieps..................................... Ilse Koch

Lesley Manville................................ Bernice Worden

Tom Hollander................................. Alfred Hitchcock


Mucha intención y pobre ejecución

Spoilers por doquier

A mitad del primer episodio ya se veía venir las intenciones que tenían los creativos con esta entrega de la serie Monster, una manera distinta de contar la historia de Gein, queriendo abarcar demasiados campos y quedando en tierra de nadie en todos. Porque ni cuenta la vida del criminal ni termina de encajar toda la influencia que sus actos tuvieron en Estados Unidos. Se nota todo muy disperso, deslavazado, con una narrativa torpe que deja muy confuso al espectador.


Se entiende que en una historia basada en hechos reales haya ficción para que la narrativa funcione y se pueda contar mucho en poco tiempo. Ya los hicieron en las temporadas de Dahmer y Los hermanos Menéndez, pero esta vez abusaron de la ficción, cuando la vida real ya es de por sí compleja e interesante. Carga las tintas en las atrocidades de los campos de concentración nazis y el cambio de sexo de un famoso personaje de la época para justificar las acciones de Gein con los cadáveres y su travestismo, cuando su tormentosa relación con su madre es uno de los elementos que llevaron al personaje a hacer lo que hizo.


Los orígenes del mal

Ilse Koch fue la esposa de un dirigente nazi que experimentó con prisisoneros judíos en el campo de concentración de su esposo. Su figura inspiró una de las películas más famosas del subgénero Nazixploitation: Ilsa, la loba de las SS. En la serie se muestra cómo Ed Gein queda fascinado por unos cómics que le regala su amiga Adeline donde Ilse es la protagonista y se narra sus métodos de domesticación y tortura a presos judíos, haciendo entender que esto fue una base para su posterior costumbre de utilizar piel humana para horripilantes estructuras.


Christine Jorgensen fue la primera mujer famosa en hacer una operación de reasignación de sexo. En la serie esta proeza hace que Gein quiera usar la piel de las mujeres como modo de cambiar de persona. Algo que la serie quiere justificar en un diálogo que mantienen Gein y Jorgensen, ya que quiere explicar el motivo que llevó a Gein a hacer eso, y está relacionado con la madre. Uno de los momentos más brillantes de la serie, pero que nunca tuvo lugar.



Adeline Watkins fue una mujer que declaró mantener una relación con el criminal, algo que no está demostrado del todo. En la serie lo utilizan como cierto pero con matices, ya que no llega a estar del todo claro si esa persona existió o fue fruto de la imaginación de Ed. Por momentos parece que es imaginaria, pero hay escenas donde está ella sola e interactúa con otros, pero en el último episodio visita a Gein en el sanatorio mental con el mismo aspecto juvenil, pero ya han pasado más de veinte años. Así que es otro error de un guion que necesitaba una revisión.

Es ella la que le lleva los cómics protagonizados por Ilsa, y es ella la que lo anima e incentiva a hacer actos sexuales con cadáveres. Otra persona ajena a la madre y a que esa necesidad nazca del propio Gein.


Y la madre de Gein, que en la vida real fue la gran causante del desequilibrio mental del personaje, tiene un par de momentos donde muestran su castradora educación, para irse desdibujando conforme avanzan los episodios, hasta su último momento en el bochornoso episodio final.


una persona cerca del oído de otra

El lenguaje meta


La vida y hechos de Ed Gein tuvieron un gran calado en la sociedad de la época, que llevó a Robert Bloch a escribir la novela Psicosis, que adapta los hechos y crea a Norman Bates, personaje que estilizó Alfred Hitchcock y se volvió un icono del cine de terror. Más adelante Tobe Hooper dirige La matanza de Texas, donde la casquería y turbiedad que tuvo que ser la casa de Gein cuando los policías irrumpieron en ella es de lo más crudo y cruento en el cine de la década de 1970. Esta película es, como Psicosis, muy tangencial a la historia de este criminal, pero bebe de ella para crear un largometraje incómodo, que después de cincuenta años sigue en plena forma. Y la última película que tiene como influencia directa el Carnicero de Plainfiled es El silencio de los corderos, que inaugura una edad de oro para el cine policíaco de los años 90 del siglo XX. El personaje de Buffallo Bill es el sosias de Ed Gein, ya que secuestra mujeres para utilizar su piel.


Entiendo que la serie quiera contar toda la influencia de los desmanes de Gein en la cultura popular, pero está mal insertada, ya que rompe con la narración de la historia. En muchos momentos hay una escena donde Gein está atacando a alguien pero es una copia de alguna escena de estas tres películas y de repente salta la acción al set de rodaje de las misma. Creo que este tono no es el correcto, ya que la serie se llama Monstruo: La historia de Ed Gein. Si las intenciones fueran contar el impacto de Ed Gein en el cine y la literatura, tendrían que haberse hecho de otro modo.



Y la traca final es copiar el estilo de la serie Mindhunter, serie producida por Netflix y cancelada injustamente, para la entrevista que los personajes de la serie le hacen a Gein y otros asesinos famosos.


Un cuento de hadas


Esta temporada es la que menos se ciñe a la realidad. Se puede justificar que todo lo que se ve transcurre en la mente del protagonista, pero esa narrativa hay que saber utilizarla bien. David Lynch supo cómo contar una historia dentro de la mente de alguien, y Carretera perdida es el mejor ejemplo de ello. En todo momento se ve que lo está sucediendo es irreal, y Lynch era un maestro en mostrar el onirismo sin caer en trampas. En esta serie hay cambios de puntos de vista que se suponen que siguen sucediendo dentro de la mente del asesino, pero la narrativa no te muestra que así es, ya que la manera de narrar es la convencional. El episodio final sí puede decirse que es la más meta, ya que los asesinos más famosos de Estados Unidos rinden pleitesía a Gein, y la escena de las escaleras, por donde sube Ed Gein y su madre esperándole en lo alto y felicitándolo por ser famoso y hacer un buen trabajo es un momento, para mí, vergonzante. Ya que falta el respeto a las víctimas poniendo al protagonista como alguien merecedor de ese halago y lo romantiza, al pretender excusarle de sus actos porque tuvo una influencia dañina que lo corrompió. Creo que se debería haber hecho de otra manera.


Fallida miniserie por estar mal contada y glorificar a alguien que no se lo merece

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